Un día…

Un día,

el menos pensado,

me sacudiré la carga y caminaré desnuda por la vida.

Abrazaré las nubes,

y andaré descalza sobre el suelo frío.

Un día dejaré de tomar agua tibia en las mañanas para adelgazar,

y la cambiaré por una copa de vino para despertar.

Un día amaré mis ojeras y mis estrías.

Un día, por fin, me tiraré al vacío desde la nada

y tocaré con mi dedo gordo el infinito.

Un día abriré el canal de mi pecho,

y borbotones de lágrimas inundarán los recuerdos sepia de aquellos días de luna.

Y lloraré y lloraré y lloraré…

Lloraré con ganas y lloraré sin ganas.

Lloraré por ti y lloraré por mí,

por el pan duro y el agua amarga,

lloraré porque te fuiste y por mis dos palabras.

Un día, cuando el fuego se apacigüe y te alejes de mi insomnio

dormiré tres días seguidos en mis pijamas blancas,

con las piernas sueltas y las ventanas anchas.

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