Tribulación

No es fácil vivir conmigo,

¿Quién quiere vivir con un ánima?

Soy una vieja amargada que habito una piel rosácea.

Hay una costra en mi pecho de tantos años de lágrimas.

Soy yo, el eco de la desesperanza.

Grito, grito hasta desgarrar el alma,

Grito, pero ya nadie me escucha,

La puerta ya está cerrada,

Las paredes son muy altas.

Estoy sola y acabada,

No hablo ni nadie me habla.

A lo más que ahora llego

es a ver por la cerradura,

aquel mundo que me agobiaba.

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